Es claro que no solo entre adictos y alcohólicos la enfermedad tiene muchas facetas y que en todos los grupos hay buenos y no tan buenos o algunos más enfermos que otros, pero nadie puede negar los beneficios de la organización mundial, como tampoco puede atribuirse que estos delitos que también suceden a menudo en otros ámbitos, sean propiciados por una agrupación noble y generosa.
Tocará a los custodios de grupo, a las consciencias y servidores, hacer que se cumplan los objetivos y mantener las puertas abiertas para seguir salvando vidas.
Lamentamos, sin duda, que se presenten incidentes penosos que manchen una organización mundial tan eficiente y nos lleva a pensar en cuidar el patrimonio axiológico y de salud que nos dejaron los viejos veteranos de AA.